Carta a una estudiante de primer año.
Esto va como algo mío.
Querida Ana: Ante tu fe uno acaba por rendirse. Viendo la inquebrantable beatitud con que guías tus estudios, uno no puede más que escribirte estas líneas, en pos tuyo. Conociendo personalmente de la preocupación que muestras por tu formación, lo cual felicito en ti y celebro entre los jóvenes, me permití hacerte este catálogo de libros que espero sean de tu provecho...
A diferencia de lo que te dio el profesor Lévano aquella vez cuando tú se lo pediste, éste es tal vez más personal, más íntimo. Por eso no tienes por qué verlo como “la” lista de “los” libros que uno deba necesariamente que leer. Nada de eso. Es más bien una relación de títulos que responden a una sensibilidad muy particular. Con todo, pienso que independiente de mi opinión, son buenos de por sí mismos. Conforme vayas andando en tus lecturas, adquirirás cierta madurez y un cierto “olfato” para la buena literatura. Por ahora te sugiero que te guíes por lo que te vayan diciendo los grandes escritores en sus obras. En cada uno de sus libros se deslizan pequeños “tips” – perdóname la ligereza -, que a manera de guiños descifrados te van señalando el camino por donde andar: Y, para tu maravilla, te develan mundos insospechados. Así, por ejemplo, Vargas Llosa te llevará a Flaubert, o “La Guerra y la Paz”, de Tolstoi, o a la política peruana; Julio Ramón Ribeyro, a Stendhal, a los diarios personales, a las memorias, y a los grandes cuentos que se hayan escrito. Y así, cada autor procurará llevarte por sus lecturas, sus mundos, sus simpatías, sus preferencias, sus gustos, en fin. Lo esperable en todo caso es que cada creador te remita a lo que “conocen”, mas, a lo que ignoran, rara vez te llevarán. Por eso lo importante de tu formación, de tu propio criterio. Por lo pronto, o como diría Rulfo, por de pronto, aquí tienes este pequeña contribución de mi parte. 1.- El primer libro que se me viene a la mente y que se impone a todas las demás es “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez. Esta es tal vez la mejor novela que haya leído. Recuerdo que después de “Mi planta de naranja lima”, que tanto me impactó de niño, ninguna otra obra había conmovido tanto mi alma. Como casi todo de García Márquez, es maravilloso. Léelo. 2.- Luego está “Werther”, de J. W. Goethe. Si hacemos la odiosa comparación entre esta obra y “Romeo y Julieta” de Shakespeare (en aras de una mejor comprensión, y con el ánimo de llamar la atención sobre el libro para llegar a una propia opinión), la de Goethe es, de lejos, la mejor. Cuenta la leyenda que esta obra llegó a calar tan hondo en la sensibilidad del público lector, preferentemente joven entonces, que al terminar su lectura, decenas de jóvenes en el mundo se llegaron a quitar la vida. Para mi gusto, es mucho mejor que la del inglés. 3.- Y, por su puesto, Julio Ramón Ribeyro. El autor de “La palabra del mudo” es uno de los pocos escritores peruanos que ha incursionado en el género de los diarios personales. “La Tentación del Fracaso” es, en este sentido, un imprescindible. Aquí también agregaría sus “Prosas Apátridas”. Con Ribeyro no hay pierde, de ninguna manera. Él fue uno de los escritores peruanos que más influyó en mí. ¡Y qué decir de sus cuentos!: Léelos todos, te lo devorarás de punto a punto. 4.- Y en el terreno de la filosofía, “El hombre mediocre”, del argentino José Ingenieros. Éste fue uno de los primeros libros que leí en mi etapa, digamos, “seria”, y que marcó tanto mi carácter y mi forma de ver las cosas. Pienso que todo joven debe forzosamente que leerlo. Habla, en pocas palabras, del ideal que se debe cultivar en la vida. 5. – Y lo que te voy a decir ahora no es broma, aunque pueda parecerlo: “Harry Potter y la piedra filosofal”, de J.K. Rowling. Sobre todo este primer libro de la saga. Siempre me intrigó la literatura que está dirigida a los niños o adolescentes. Primero, porque tienes que hacer un esfuerzo mayor que cuando te diriges a un adulto, porque corres siempre el riesgo de que a la primera el pequeño lector te abandone irremisiblemente y, segundo, porque tienes que construir un mundo que sea a la vez fantástico y a la vez real. ¿Y cómo es eso? Pues los chicos hoy en día suelen ser más despabilados que antes, y se dan cuenta fácilmente cuando alguien los quiere hacer pasar por “ingenuos”. Al fin y al cabo todo intento de fantaseo exige de una base o de un referente real. 6.- Y de todas maneras en esta glosa no pueden faltar los que harto se mencionan en los círculos literarios. Dos de ellos, infaltables, sin los cuales te puedes ir morir con la conciencia tranquila: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra, y La Biblia, con el Antiguo y el Nuevo Testamento incluidos. Bueno, querida Ana, por lo pronto, eso es todo. Esta es una primera entrega necesariamente inacabada. Con el mayor gusto te lo entrego y, cuando quieras, tendrás una segunda parte.
Querida Ana: Ante tu fe uno acaba por rendirse. Viendo la inquebrantable beatitud con que guías tus estudios, uno no puede más que escribirte estas líneas, en pos tuyo. Conociendo personalmente de la preocupación que muestras por tu formación, lo cual felicito en ti y celebro entre los jóvenes, me permití hacerte este catálogo de libros que espero sean de tu provecho...
A diferencia de lo que te dio el profesor Lévano aquella vez cuando tú se lo pediste, éste es tal vez más personal, más íntimo. Por eso no tienes por qué verlo como “la” lista de “los” libros que uno deba necesariamente que leer. Nada de eso. Es más bien una relación de títulos que responden a una sensibilidad muy particular. Con todo, pienso que independiente de mi opinión, son buenos de por sí mismos. Conforme vayas andando en tus lecturas, adquirirás cierta madurez y un cierto “olfato” para la buena literatura. Por ahora te sugiero que te guíes por lo que te vayan diciendo los grandes escritores en sus obras. En cada uno de sus libros se deslizan pequeños “tips” – perdóname la ligereza -, que a manera de guiños descifrados te van señalando el camino por donde andar: Y, para tu maravilla, te develan mundos insospechados. Así, por ejemplo, Vargas Llosa te llevará a Flaubert, o “La Guerra y la Paz”, de Tolstoi, o a la política peruana; Julio Ramón Ribeyro, a Stendhal, a los diarios personales, a las memorias, y a los grandes cuentos que se hayan escrito. Y así, cada autor procurará llevarte por sus lecturas, sus mundos, sus simpatías, sus preferencias, sus gustos, en fin. Lo esperable en todo caso es que cada creador te remita a lo que “conocen”, mas, a lo que ignoran, rara vez te llevarán. Por eso lo importante de tu formación, de tu propio criterio. Por lo pronto, o como diría Rulfo, por de pronto, aquí tienes este pequeña contribución de mi parte. 1.- El primer libro que se me viene a la mente y que se impone a todas las demás es “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez. Esta es tal vez la mejor novela que haya leído. Recuerdo que después de “Mi planta de naranja lima”, que tanto me impactó de niño, ninguna otra obra había conmovido tanto mi alma. Como casi todo de García Márquez, es maravilloso. Léelo. 2.- Luego está “Werther”, de J. W. Goethe. Si hacemos la odiosa comparación entre esta obra y “Romeo y Julieta” de Shakespeare (en aras de una mejor comprensión, y con el ánimo de llamar la atención sobre el libro para llegar a una propia opinión), la de Goethe es, de lejos, la mejor. Cuenta la leyenda que esta obra llegó a calar tan hondo en la sensibilidad del público lector, preferentemente joven entonces, que al terminar su lectura, decenas de jóvenes en el mundo se llegaron a quitar la vida. Para mi gusto, es mucho mejor que la del inglés. 3.- Y, por su puesto, Julio Ramón Ribeyro. El autor de “La palabra del mudo” es uno de los pocos escritores peruanos que ha incursionado en el género de los diarios personales. “La Tentación del Fracaso” es, en este sentido, un imprescindible. Aquí también agregaría sus “Prosas Apátridas”. Con Ribeyro no hay pierde, de ninguna manera. Él fue uno de los escritores peruanos que más influyó en mí. ¡Y qué decir de sus cuentos!: Léelos todos, te lo devorarás de punto a punto. 4.- Y en el terreno de la filosofía, “El hombre mediocre”, del argentino José Ingenieros. Éste fue uno de los primeros libros que leí en mi etapa, digamos, “seria”, y que marcó tanto mi carácter y mi forma de ver las cosas. Pienso que todo joven debe forzosamente que leerlo. Habla, en pocas palabras, del ideal que se debe cultivar en la vida. 5. – Y lo que te voy a decir ahora no es broma, aunque pueda parecerlo: “Harry Potter y la piedra filosofal”, de J.K. Rowling. Sobre todo este primer libro de la saga. Siempre me intrigó la literatura que está dirigida a los niños o adolescentes. Primero, porque tienes que hacer un esfuerzo mayor que cuando te diriges a un adulto, porque corres siempre el riesgo de que a la primera el pequeño lector te abandone irremisiblemente y, segundo, porque tienes que construir un mundo que sea a la vez fantástico y a la vez real. ¿Y cómo es eso? Pues los chicos hoy en día suelen ser más despabilados que antes, y se dan cuenta fácilmente cuando alguien los quiere hacer pasar por “ingenuos”. Al fin y al cabo todo intento de fantaseo exige de una base o de un referente real. 6.- Y de todas maneras en esta glosa no pueden faltar los que harto se mencionan en los círculos literarios. Dos de ellos, infaltables, sin los cuales te puedes ir morir con la conciencia tranquila: “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra, y La Biblia, con el Antiguo y el Nuevo Testamento incluidos. Bueno, querida Ana, por lo pronto, eso es todo. Esta es una primera entrega necesariamente inacabada. Con el mayor gusto te lo entrego y, cuando quieras, tendrás una segunda parte.

2 Comments:
Hola De Escosia. Los Siento Mi espanol es no muy bien. Mi gusta leer espanol.
Mi esposo es de Lima (Magdelana De Mar) Livo en Esocia y visatar Peru siempre.
Vivo Peru
Mi gusta Cerviche!!!
Hola Karen:
Lo siento por no haberte respondido antes. Me da mucho gusto que te sientas ligada con nuestro país y nuestra cultura.
De Escocia no tengo muchas referencias para serte sincero, pero imagino que debe de ser tan interesante como mi país. A mí también me gusta leer y por supuesto disfruto el ceviche.
Saludos,
Caspita.
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